viernes, 25 de octubre de 2013

Proyecto de historia CAPÍTULO PILOTO

Bueno, ya es hora de que escriba un poco, al fin y al cabo, mi don reside en la literatura.
 


    Era un antes hermoso paisaje de montaña, ahora invadido por la noche fría y sin luna acompañada del continuo sonido de la lluvia densa cayendo sobre la superficie asfaltada de la carretera. Un coche subía despacio, el conductor sentía un cansancio profundo debido a las horas tras el volante, y ni siquiera sabia a donde iba, solo sentía la necesidad de huir de las mentiras de su alrededor, encontrar tranquilidad en alguna solitaria cumbre, o alguna compañía que en verdad le apreciase, pero eso era difícil en los tiempo que corren. Conducía despacio, ya que a pesar de lo monótono del repiqueteo continuo de la lluvia y el sonido que iba desde lo repetitivo a lo desquiciante del parabrisas en funcionamiento a máxima velocidad, la montaña y la lluvia parecían compinchados en tratar de echarlo de la trazada. De repente, unas rocas se desprendieron de la ladera cayendo sobre la calzada, el conductor intento esquivar las roca, pero se salio de la vía y cayó unos 200 m ladera abajo, dando vueltas de campana y siendo detenido por un árbol. El conductor, ahora se encontraba inconsciente y boca abajo, a merced de el frió y la lluvia que entraba por los vidrios rotos y de las criaturas salvajes de la montaña, buscaba la tranquilidad, ahora corría peligro de encontrar la tranquilidad eterna.
   Volaba bajo, a la caza de alguna presa lo suficientemente grande como para saciar su hambre durante la noche, no le apetecía levantarse temprano para desayunarse un par de ciervos, él era un dragón típico, pero no por ello inofensivo, él era de color negro, con garras plateadas, sus cuernos estaban curvados hacia atrás y hacia arriba y también eran plateados,. sus alas eran membranosas y de color oscuro y su cola estaba rematada con una cuchilla de doble filo con forma de punta de flecha, ademas, su lomo estaba rematado desde la punta casi de la cola hasta el nacimiento de la cabeza al final del cuello. Volaba bajo, entre la tormenta y la lluvia sin sentir frío gracias a sus gruesas escamas, estaba intentando captar el aroma de alguna presa potencial cuando detectó un ligero aroma a sangre estraño, el nunca lo había olido así que se acerco deprisa a por el animal moribundo, entonces vio un objeto estraño del que emanaba humo, aterrizó al lado de aquel objeto y lo examinó, parecía otra de aquellas cajas de metal que circulaban sobre la piedra larga gris, pero aquella parecía haber recibido golpes, ademas, las cosas redondas negras estaban encima y no debajo, que era donde las tenía el resto de cajas de metal, entonces entendió que estaba del revés, tomo el coche de un lado y lo volteo como quien le da la vuelta a un libro de texto. Vió en el interior a una de esas criaturas que el veía desde el aire dentro de las cajas de metal, humados o algo si se llamaban, un pensamiento relámpago le paso por la mente, él llevaba mas de 500 años viviendo en soledad, si procuraba que el humado sobrevivía, se lo podría quedárselo, al fin y al cabo, él hablaba su lengua.
   Con extremo cuidado, sacó a aquel ser de la caja de metal y lo examinó, tenia heridas, cortes, magulladuras, pero nada especialmente grave, también descubrió que era la sangre de aquel ser lo que olia así de raro, lo tomo con firmeza y se lo llevó a la ladera opuesta de unas montañas un poco mas al norte, donde vivía en una cueva que daba a un acantilado, era el lugar ideal para retener a aquel ser, ya que era imposible que bajara de allí el solo. Entró y se sacudió para librarse del agua que discurría por el, entonces se acercó a su nido con el humado aun en sus fauces y lo deposito con cuidado, sobre la paja y las hojas que lo formaban, aprovechó para lamerlo a fondo, para quitarle la lluvia y limpiarle las heridas. El humado tenia un sabor estraño, pero muy muy sabroso, en cambio, su sangre tenia un sabor bastante metálico. Bueno, definitivamente no se lo iba a comer, al menos no masticado, se acurruco en su nido y acercó al humado contra su vientre, él gimió de dolor mientras dormía inconsciente. Podía sentir la piel desnuda del humado fría al lado de sus escamas gruesas, el dragón se acurruco lo mas cerca del humado que pudo, rodeándolo con su cabeza y su cola y tapándolo con el ala.

FIN DE CAPÍTULO PILOTO